Review of “Esto temía, esto deseaba” by Rafael-José Díaz

Ropa quemada. Sobre Esto temía, esto deseaba (2017),
de Pablo Fidalgo Lareo

By Rafael-José Díaz*, at Vallejo&Co

Sin que sepamos cómo, nos vemos de pronto recitando un poema, susurrando luego otro, incluso moviendo los labios sin emitir sonidos, o hablando sin abrirlos, los labios, como si nos dijéramos el poema desde dentro. En cualquier caso, hay un movimiento, pautas de dicción, lazos invisibles entre las palabras escritas y la voz que las pronuncia. No siempre ocurre esto cuando se lee poesía. Hay poemas que preferimos no escuchar; que, incluso, quisiéramos no haber leído o que no hubieran sido escritos nunca. Los de Pablo Fidalgo Lareo, no: pasan por dentro de nosotros y arrastran a su paso mucho derrubio, residuos de otras épocas, vivencias convertidas en costras, tachaduras que una vez fueron intimidad, conversación, entendimiento. Hay en su poesía un imperioso deseo de articulación: nace pronunciada, desgajada como sonido de un silencio que la abrazó durante demasiado tiempo. Su pronunciación es su ser: mientras se habla, mientras se escucha, vivimos en un mundo mejor, no estamos recluidos, evidenciamos nuestra persona y nuestro pacto con la vida, somos libres mientras podamos escucharnos hablar.

No conocía la poesía de Pablo Fidalgo Lareo cuando un día me acerqué a escucharlo a la librería Rafael Alberti, de Madrid: su voz nos convocaba a todos los presentes a una especie de ceremonia quirúrgica. Extirpar y suturar, decía, cortar y coser, lavar y secar, abrir y cerrar, decía. El flujo continuo de sus palabras se entendía como un movimiento de ida y vuelta entre lo insoportable y lo indecible. Asistíamos a una lectura en la que el lector nos ofrecía con primorosa elegancia un material sórdido con el que no sabíamos si debíamos vomitar o regocijarnos. Mis padres: Romeo y Julieta se llamaba el libro que en aquella ocasión se presentaba. De esto hace unos cuatro años.

Ahora Pablo Fidalgo publica un nuevo libro: Esto temía, esto deseaba, también en Pre-Textos. El título, tomado de un verso de Mario Luzi, nos sitúa desde el principio en una encrucijada de difícil resolución. Entre el temor y el deseo, que es casi como decir entre temor y temblor, los poemas se dividen en tres partes –de extensión desigual: de un solo poema la primera y la tercera; de veinte poemas, la segunda– y un epílogo. Podríamos pensar que la primera parte, el poema titulado “Un año sin volver a casa”, constituye una suerte de advertencia, un pórtico: a partir de aquí, se nos dice, nos internamos en un territorio sin nombre, poblado por seres cuyos rastros han ido quedándose marcados en el “exiliado” –o transterrado– que habla; que habla como alguien que encontró en la derrota el secreto para salir adelante, que comunica esto a quienes nunca creyeron en él y que necesita saber que el lugar del que partió sigue estando allí siempre aunque ya apenas signifique para él más que lo significan las demás casas en las que ha vivido: temporadas de vida desdibujadas en un diario. El lector quisiera saber muchas veces quién es este tú al que el poeta se dirige, o quién es cada alguien mencionado, quiénes son los ellos con los que se convive o de los que el poeta parece haberse alejado.

Hay que pensar que esta indeterminación nominativa, esta diseminación de las referencias personales debe leerse muchas veces como una paradójica invocación a los demás, a los otros a quienes no se nombra pero que a los que constantemente se les tiende una palabra, se les plantean preguntas, se les evocan momentos compartidos. Tú puede ser en cada poema un tú distinto. Y, por este mismo motivo, también yo puede ser muchos yoes. Cabe leer cada poema como las firmas trazadas en un libro de registro, sólo que no hay un solo libro de registro, sino muchos: uno por cada habitación, uno por cada ciudad, uno por cada mes, por cada año pasado sin volver a casa.

“Yo soy la prueba de que se debe estar en todo / o no estar”: así comienza el poema “París”, uno de los que conforman la segunda parte del libro, titulada “Mezzogiorno”. Los poemas aluden ahora a ese año fuera de casa, o a muchos años, y se sitúan en Lisboa, en Italia, en París. El movimiento, la dispersión, la “revisión de todo”, son aquí las premisas de un discurso que da cuenta de una serie de aprendizajes hechos en carne propia, sin guías ni orientaciones, sin fases de prácticas y “a pelo”, si se puede decir así. No hay aquí otra posibilidad sino la de lanzarse a experimentar vidas posibles, situaciones inexploradas, convivencias imposibles, amores inútiles. A pie de playa, muchas veces, vemos a una figura al trasluz: lo ha perdido todo pero sonríe, regresa a una habitación en la que guarda unos pocos recuerdos, o eso cree. En una maleta, a medio deshacer, hay unas pocas prendas pasadas de moda. En esta especie de danza en medio del ring de la vida (véase el poema “Rumble in the jungle”, dedicado al célebre combate Ali-Foreman), lo importante es encajar, un golpe tras otro, y reservar en nuestro interior todo lo salvaje, la rabia transformada en ternura, la “caricia” de Ali sobre el rostro de Foreman. La vida es una especie de danza al acecho, pero también un escenario en el que cuenta cómo se entra o cómo se sale de él. Importa la paciencia de que se disponga para sufrir toda la presión: esa imperceptible virtud que pocos valoran, sobre todo si esos pocos forman parte de nuestro pasado.

Si desde el interior de las palabras que Pablo Fidalgo hace circular en sus poemas –incluso literalmente: hay muchos da capo en algunos de sus poemas– surge ese ritmo envolvente que requiere ser proyectado, prolongado en voz, entonado con paciencia y precisión, no es menos cierto que resulta curioso que esas mismas palabras de las que emana una música tan aparente ceremoniosa sean casi siempre vocablos comunes, perfectamente habituales en la conversación natural. Hay algo, pues, de conversación ritualizada, de quebradiza confidencia en estos poemas.

Dichas así, con tal nivel de concreción, quiero decir dichas como si cada palabra volviera a reunirse con su sentido perdido, el efecto es el de un regreso al lugar natal, pero sin ninguna nostalgia, sin arrepentimiento, apenas con la cantidad precisa de vergüenza, el sentimiento que para Pablo Fidalgo resulta más difícil de erradicar. La concreción es aquí, paradójicamente, también inconcreción, pues las palabras se dicen sin que quede acotado en ellas un sentido único: se abren, así pues, a cualquier posibilidad. Consiguen, de una manera poco habitual y que es difícil de describir, una ambigüedad que nos alivia e inquieta a la vez. Las leemos y sabemos que en ellas ocurre algo muy intenso que ellas mismas nos ayudan a esquivar.

La tercera parte del libro, titulada “Historia de amor con una bestia”, el poeta se sumerge en busca de un pasado que emerge transformado en una especie de monstruo bicéfalo. Por un lado, lo que podríamos denominar el pasado efectivo, vinculado, de algún modo, a los pésimos recuerdos de infancia, de juventud, y simbolizado por esa ropa quemada en una habitación de hostal. Por otro lado, lo que quizá podría nombrarse como el pasado ensoñado, constituido por todos esos deseos encapsulados, sueños guardados, fotografías conservadas: imágenes abiertas que permiten dar un paso en dirección al futuro, ofrecerle a la persona amada esa imagen final: “Y es hacia nosotros hacia donde va el mundo”.

Las “marcas” de las que habla el poema incluido a modo de epílogo, “Libro de horas”, forman parte de ese dolor difícil de nombrar, de lo temido y lo deseado: en gran medida podríamos entender que “esto” que se teme y se desea, según el título luziano, es la misma cosa, impronunciable, indicada sólo a través del pronombre, de la opaca neutralidad casi carente de significado. El último poema es una oración sin sujeto, sin dios. Una oración que habla de la herida y de la posibilidad de perdonar para verse libre de una mancha originaria, de una marca inscrita en la piel. Tras tantos viajes, que son en el fondo uno solo, nos encontramos aquí en el borde de lo que puede decirse: con temblor, con temor –pero con insaciable deseo– leemos en alto unas palabras que nos permiten vernos mejor, ver lo que sólo en ciertos márgenes podemos vislumbrar.

*(Santa Cruz de Tenerife-España, 1971). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna. Fue lector de español en la Universidad de Jena y en la Universidad de Leipzig. Dirigió entre 1993 y 1994 la revista Paradiso. Ha publicado entregas de su diario, entre las que cabe destacar La nieve, los sepulcros (2005), y traducciones de Arthur Schopenhauer, Hermann Broch, Philippe Jaccottet, Gustave Roud, Pierre Klossowski, Jacques Ancet, Fabio Pusterla, Ramón Xirau y William Cliff. Como ensayista, ha reunido en Rutas y rituales una selección de sus ensayos escritos entre 1993 y 2003. Y, como narrador, ha publicado un primer libro de relatos, Algunas de mis tumbas, dos libros de prosas titulados, respectivamente, Insolaciones, nubes y Disolución; y, ya en 2014, su primera novela, El interior del párpado. Mantiene desde hace más de cuatro años el blog ‘Travesías’ (www.rafaeljosediaz.blogspot.com), en el que va publicando apuntes, relatos, poemas y textos misceláneos. Actualmente es profesor en el I.E.S. Pintor Antonio López de Madrid. Ha publicado en poesía El canto en el umbral (1997), Llamada en la primera nieve (2000), Los párpados cautivos (2003), Moradas del insomne (2005), Antes del eclipse(2007) y Detrás de tu nombre (2009). En 2012 reunió toda su poesía en un volumen titulado La crepitación. Poesía 1991-2006.

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Review of Tres poemas dramáticos by Carlos Alcorta

Tres poemas dramáticos
Published by Carlos Alcorta at his blog,
on 24th February, 2016.

 

“(…) The German poet Gottfried Benn claimed that art is able to eliminate time and history because it goes deep into the intimate experience of each individual to become part of their genetic heritage. Pablo Fidalgo Lareo is a perfect example of that alliance and how to exercise memory, without paraphernalia or semantic ambiguities, it is the best way to prevent us from being stolen the present time.”

Read full text in Spanish here.

 

Público chooses Habrás de ir a la guerra que empieza hoy

Público chooses http://www.publico.pt/culturaipsilon/o-melhor-de-2015/teatro as best play of the year in Portugal.

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©Marta Pina

Text: Inês Nadais

Encravada na garganta do século XX, a Guerra Civil de Espanha é um daqueles raros fenómenos que parecem ter o poder explicar tudo o que aconteceu à Europa (e ao mundo que ela ainda tinha sob a sua influência nesses anos 30). Descendente de uma família galega brutalmente tocada pelo embate entre republicanos e nacionalistas, e literalmente obrigada a lamber as feridas dos fuzilamentos e do exílio forçado, Pablo Fidalgo Lareo (Vigo, 1984) tem dedicado boa parte da sua escrita para teatro a escavar o tema, quebrando em delicados objectos autobiográficos e familiares o pacto de silêncio com que a Espanha democrática tentou arrumar o assunto de uma vez por todas. Assim descrita, a operação de resgate da memória de um país, a partir do resgate da memória de uma família, que permitiu um espectáculo tão extraordinário como Habrás de ir a la guerra… parece só mais um franchisedo tão dominante paradigma do teatro documental: só que entra aqui em cena uma poética fulgurante, tanto ao nível da cena como ao nível do texto (Pablo Fidalgo Lareo foi aliás editado este ano em Portugal pela Averno), e tudo se transforma. E depois há um actor, Cláudio da Silva, cujo corpo marcado pela poliomielite e por um outro exílio ainda mais próximo (o que se seguiu à descolonização de Angola) torna excepcionalmente real, iluminando-a à luz muito concreta da nossa própria experiência como portugueses e do poderoso milagre final, esta história de gente que estará sempre a mudar de assunto, sempre a dobrar e a desdobrar, sempre com as malas feitas. I.N.

To Carlos Oroza.

Published in the Faro de Vigo on November 24, 2015.

Nobody told the words like he did. Nobody represented the spirit of a city in the way that he did. No publishing for years was a gesture and a radical decision, a commitment by the presence, by the attitude and the truth of life, by a word that could only live in the match. At fourteen, I stole my aunt Cabalum published by Ediciós do Castro (…)

Full text in Spanish here.

Review Habrás de ir a la guerra…by Camila Phillipps-Treby

Published by Camila Phillipps-Treby*

at O Galiñeiro, blog Praza Pública

(…) In his masterful performance speaks directly and clearly, there is something in his look that goes beyond, moves like an animal and look at us in a way that does stay with the question whether the confrontation is with the past or with us. (…)
(…) This is a ghost who comes to do justice to the past through memory, presenting the paradox: “Repetition is a strange way of not losing memory.” But, is it not the lack of memory what make us repeat the same mistakes?(…)

Full text in original language here.

*(Camila Phillipps-Treby is a student of Dirección escénica e dramaturxia at ESAD in Galicia. Coordinated and supervised by Afonso Becerra de Becerreá.)

Habrás de ir a la guerra que empieza hoy

“A mi querido hermano Manolo, con la añoranza de los años y la distancia”.
This handwritten dedication in an origami handbook entitled Papirozoo, which Pablo Fidalgo Lareo finds on a bookshelf at home, is the beginning of Habrás de ir a la guerra que empieza hoy (‘You’ll be in the war that begins today’). The beginning of a process of reconstruction of the history of Pablo’s family and of Spain. The beginning of an encounter with the fascinating figure of his great-uncle Giordano Lareo: imprisoned during the civil war, exiled after escaping execution, teacher, translator, treasurer of the Republic in exile, inventor of a sofa-bed, and author of the first origami handbook in Argentina. Giordano is brought to life in a performance that is both a first meeting and the last dance. Argentina, the land of exile, becomes the place where we prepare for war, safeguard our ideas, and adjust our eyes to the infinite landscape that will accompany us to the end.

Habrás de ir a la guerra que empieza hoy

© Marta Pina

CREDITS

Written and directed by Pablo Fidalgo Lareo
Performed by Cláudio da Silva
Lighting design Jose Álvaro Correia
Sound Coolgate (aka João Galante) Piano Ásia Rosa
Technician Nuno Figueira
Artistic and production assistant Amalia Area
Production and Touring Carla Nobre Sousa/Materiais Diversos
Coproduced by Teatro Municipal Maria Matos (Lisbon), Festival TNT (Terrassa), Festival BAD (Bilbao), Festival de Otoño a Primavera (Madrid)
Support Espaço Alkantara (Lisboa), Museo de Arte Contemporánea de Vigo (MARCO)
Presentions in Portugal are supported by Mostra Espanha 2015

ON TOUR

2015

TNT, Terrassa (premiere) – 1 October
Teatro Rivoli, Porto – 3 October
Teatro Municipal Maria Matos, Lisboa – 7-10 October
Teatro Académico Gil Vicente, Coimbra – 14 October
Festival Verão Azul, Lagos – 23 October
Festival BAD, Bilbao – 26 October

Review of Autobiografía de mi generación. Martín López-Vega.

Published by Martín López-Vega at his blog Rima Interna

on 25/05/2015

Pablo Fidalgo: Personal memory, collective memory.

From his dual dedication to poetry and theater-not one know well in what order, although it is a coexistence that enriches both aspects of his work creatively Pablo Fidalgo (Vigo, 1984) is building, at full speed, one of the most interesting literary careers of the last generation. The book that concerns us, Autobiografía de mi generación (Fundación MARCO) will be difficult to get, but the effort is worthwhile. What we have here is not just a book of Fidalgo; There is much more, because the volume includes long texts by Olga Novo, Cláudia Dias, Eduardo Pérez-Rasilla or Miguel Bonneville, among others.

Read full text in Spanish here.

(…)

Un día mi marido compró el proyector y una películaAutobiografía de mi generación

La vimos esa misma noche y le gustó tanto

Que al día siguiente ya tenía la cámara

Yo era como una actriz entonces

Ahora todas esas imágenes hablan de la muerte

Hablan del paso del tiempo

Hablan de la desesperación salvaje

Con la que algunos hombres se agarran a la vida

Esas imágenes ahora se me vuelven violentas

Porque si las miramos atentamente

Podemos encontrar en ellas todas nuestras frustraciones

Entendéis lo que quiero decir ¿verdad?

En ese intento de acto de amor

Se ve la incapacidad natural de cualquier ser humano

Para amar durante mucho tiempo

Las imágenes eran muy poderosas en la dictadura

En un tiempo de silencio las imágenes

Se vuelven subversivas muy fácilmente

(…)